Por: Reynaldo Rodríguez Cuéllar
La historia exige al Parlamento asumir decisiones de fondo. Si los legisladores no cumplen con el mandato ciudadano, la responsabilidad trascendental de corregir el profundo daño institucional que durante décadas debilitó al Estado erosionando el respeto por la ley, Bolivia continuará enfrentando enormes dificultades para restablecer plenamente la autoridad, la seguridad jurídica y el respeto irrestricto a la ley.
Las declaraciones del senador -Branko Marincovic- abren un debate que ya no puede seguir postergándose: la necesidad de impulsar reformas estructurales que fortalezcan la democracia, garanticen el equilibrio de poderes y evite que intereses sectoriales o corporativos se impongan sobre el interés nacional.
Millones de bolivianos exigen el derecho a vivir en paz, trabajar con libertad, invertir con seguridad jurídica y construir un futuro para sus familias sin verse afectados por conflictos permanentes, bloqueos o confrontaciones que afectan el desarrollo de todos.
La defensa de los derechos humanos debe alcanzar a todos los ciudadanos, particularmente al segmento más vulnerable que se sostiene diariamente de su derecho al trabajo para subsistir. El derecho a la libre circulación, al acceso a alimentos y a una vida digna. Siendo inaceptable que haya una causa política por encima del bienestar colectivo, máxime si vulnera el Estado de Derecho.
Bolivia necesita que el Poder Legislativo restablezca instituciones sólidas, una justicia inflexible e independiente, un sistema democrático robusto con necesaria visión de país. El desafío no consiste en imponer una visión sobre otra, sino construir una República donde la ley se aplique con equidad, donde prevalezca el interés nacional y donde ningún grupo, organización o sector esté por encima de la Constitución y de la voluntad soberana del interés nacional.
La historia juzgará a quienes fueron elegidos para representar a la nación y mantuvieron su verticalidad y respeto irrenunciable por el futuro de Bolivia.
EL LEGISLATIVO Y EL FUTURO DE BOLIVIA