Por: Reynaldo Rodríguez Cuéllar
Cuando la tragedia del comercial Feria Barrio Lindo aún permanece en la memoria de Santa Cruz, otro potencial siniestro de conocimiento público exige atención inmediata: el Mercado 4 de Noviembre.
Este concurrido centro de abastecimiento transita una disputa entre dos directivas: una cuyo mandato habría concluido años atrás y otra legítimamente electa, a la que se le impidió asumir funciones. Cuando un conflicto administrativo deriva en condiciones que compromete la seguridad colectiva, deja de ser únicamente administrativo y se convierte en un incidente de interés público.
Las ostensibles y evidenciadas denuncias en las que incurren como mecanismo de presión en temerarias manipulaciones del tendido eléctrico, instalaciones improvisadas y corte arbitrario por parte de la directiva que se rehúsa a cumplir con el mandato del amparo constitucional, constituye hechos de vulneración al derecho fundamental que compromete el derecho a la vida, la integridad personal, la seguridad y al acceso a un servicio básico elemental que ya no puede ser ignorado.
Santa Cruz no debe llegar al extremo de un nuevo y otro siniestro para actuar, la prevención es una obligación legal e institucional, si la inacción derivara en una nueva tragedia, la omisión de las autoridades encargadas de fiscalizar y sancionar estas irregularidades sería moralmente insostenible.
La seguridad de miles de personas incuestionablemente debe sobreponerse a cualquier nefasto interés particular, señores autoridades:
¡Santa Cruz no puede revivir otra tragedia por indiferencia!
TRAGEDIA ANUNCIADA: EL MERCADO 4 DE NOVIEMBRE