Por: Reynaldo Rodríguez Cuéllar
La atención brindada por el Fiscal General del Estado, Róger Rider Mariaca Montenegro, a personas adultas mayores trasciende el acto protocolar. Si bien recibir a la ciudadanía constituye una obligación del Ministerio Público, también revela una forma de ejercer el liderazgo institucional basada en la cercanía, el respeto y la dignidad humana.
La política de "puertas abiertas" no implica anticipar criterios ni interferir en la independencia de los fiscales. Significa escuchar, conocer las distintas versiones y garantizar que víctimas, imputados y todas las partes tengan acceso a una autoridad dispuesta a oír sus inquietudes dentro del marco del Estado de Derecho.
Los adultos mayores representan uno de los sectores más vulnerables de la sociedad y merecen una atención preferente. Cumplir ese deber legal es indispensable; hacerlo con sensibilidad y vocación de servicio evidencia, además, el espíritu filantrópico que caracteriza la gestión del Fiscal General.
Porque una justicia verdaderamente humana no solo resuelve causas: también sabe escuchar a quienes más lo necesitan.
EL DEBER DE ESCUCHAR TAMBIÉN ES JUSTICIA