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BOLIVIA Y SU “INDIGNA INDIFERENCIA”

7 de julio de 2026 por
Actualidad Informativa, Reynaldo Rodríguez Cuéllar
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Mientras los países vecinos convierten la protección de sus bosques en desarrollo, prestigio internacional y acceso a millonarios incentivos ambientales, Bolivia continúa atrapada en la improvisación y mirando el corto plazo. Las cifras hablan por sí solas: Chile, con una superficie forestal considerablemente menor a la nuestra, recibe un desembolso del Banco Mundial por US$15 millones como incentivo por la reducción de su huella de carbono.

La dolorosa realidad boliviana es muy distinta, año tras año, millones de hectáreas son consumidas por el fuego. El mundo observa cómo el humo cubre nuestros cielos, desaparecen especies, se degradan las fuentes de agua y se destruyen oportunidades que por derecho y por responsabilidad pertenecen a nuestras futuras generaciones.

La contradicción resulta inaceptable. En lugar de convertir nuestros bosques en un activo estratégico capaz de generar desarrollo sostenible, ingresos y liderazgo ambiental, exhibimos cifras de devastación y terminamos recurriendo a indignos créditos de apenas dos o tres millones de dólares para enfrentar las consecuencias de una tragedia que pudo prevenirse. Esa repetición ya no puede calificarse como una fatalidad; es el reflejo de una inaudita ausencia de planificación, prevención y voluntad política.

El incendio más peligroso no siempre es el que consume nuestros bosques. Es la indiferencia de quienes tienen el deber constitucional de prevenir, fiscalizar y proteger el patrimonio natural de Bolivia. Son autoridades que reaccionan cuando la tragedia ya ocupa los titulares, pero jamás cuando aún podía evitarse.

Como sociedad, tampoco podemos eludir nuestra responsabilidad. Poco a poco nos hemos acostumbrado a contemplar la devastación como si fuera parte inevitable de nuestra realidad, cuando debería ser motivo de la mayor indignación nacional.

Y entonces surge una interrogante que no puede seguir siendo ignorada:

¿Quién es el responsable directo de que Bolivia pierda sus bosques, sus oportunidades y el liderazgo ambiental que la naturaleza le otorgó?

La historia no recordará a quienes guardaron silencio frente a la devastación. Recordará a quienes tuvieron la responsabilidad de actuar y no lo hicieron, y también a quienes, pudiendo exigir respuestas, eligieron la indiferencia.

Porque cuando arde un bosque, no solo se consume la naturaleza; también se pone a prueba la conciencia de toda una nación.

Actualidad Informativa, Reynaldo Rodríguez Cuéllar 7 de julio de 2026
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